Gerencia Inteligente
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LIDERAZGO
Claves para permanecer en el puesto
En épocas de incertidumbre económica, la estabilidad es un tema que preocupa
a los ejecutivos. Las nueve cualidades que se deben tener en cuenta para mantener el cargo. El riesgo de caer
en el síndrome del empleado.
Muchos profesionales y gerentes están perdiendo sus empleos, ya sea por la crisis económica que vive el mundo, o por los efectos propios de los cambios que viven las organizaciones. Para poder ser razonablemente refractario a esta situación, lograr conservar el empleo y proyectarse, hay nueves claves que son necesarias tener en cuenta.
Resultados. La primera clave hace referencia a que hoy en día las empresas no compran el tiempo del gerente, sino el resultado de ese tiempo. Por lo tanto, si se deja de agregar valor, van a cambiar y buscar a otra persona. La idea, entonces, es mejorar la versión de uno mismo, de uno como producto, ver qué se le puede ofrecer a la empresa y cuál es el valor agregado que se le dará para que esa organización siga considerando rentable mantener al mismo empleado.
Experiencia. Cuidado con la experiencia, que es lo que sobra en el mercado. La experiencia tiene que reflejarse permanentemente en resultados. No es lo mismo veinte años de experiencia que un año de experiencia repetido 20 veces. Es necesario hacer la diferencia cada día con pequeñas contribuciones que hagan crecer a la empresa.
Creatividad. Sea creativo e innovador ofreciendo ideas que mejoren la competitividad de la compañía. Creatividad es pensar en cosas nuevas, mientras que innovación es hacerlas realidad. Muy pocos transforman sus ideas en procesos o acciones que aporten verdaderamente algo a la organización.
Escuchar. Ser un escuchador es escencial. Esta clave se refiere a la necesidad de saber escuchar a los pares y a los subalternos usando la técnica del coaching para saber qué problemas tienen y cómo se los puede ayudar. También se debe escuchar a los clientes y proveedores; y aceptar reunirse con ellos para salir de la burbuja.
Las reuniones. Hay que evitar participar u organizar demasiadas reuniones, son un camino de apoyo para quien no escucha. Son necesarias para el trabajo en equipo cuando los hay; y cuando no, sólo son grupos de trabajo. Ojo a las situaciones inesperadas que se planteen, ya que en ellas se encierran las grandes oportunidades. Muchas veces la mejor forma de tomar decisiones es en reuniones de cinco personas, cuatro de las cuales estén ausentes.
Integridad. La sexta clave pone en foco en se debe ser íntegro y confiable. Un gerente es íntegro cuando no hay ningún desfase entre las intenciones y el comportamiento, cuando esa persona es un todo, sin fisuras, lo mismo dentro que fuera. La congruencia y no el obligado cumplimiento es el factor que, en última instancia, genera credibilidad y confianza. En síntesis, la integridad no necesita de reglas. La secretaria de Gandhi, Mahadev Desai, comentó una vez un discurso que hizo el Mahatma ante la Cámara de los Comunes en Inglaterra, donde, sin consultar ninguna nota, habló durante dos horas cautivando al público. “Lo que Ghandi piensa, lo que siente, lo que dice y lo que hace, es todo lo mismo. El no necesita notas. Ustedes y yo pensamos una cosa, sentimos otra y hacemos otra más, por lo que necesitamos notas y archivos para no perdernos”.
Humildad. A un gerente humilde le preocupa más qué es correcto que tener razón, obrar aplicando buenas ideas que tenerlas, adoptar una nueva verdad que defender posiciones anticuadas, construir el equipo que ensalzarse a sí mismo y reconocer los aportes de otros que lograr reconocimiento por ello.
Compromisos. Hay que establecer compromisos comprometiendo la integridad. No se deben generar muchos compromisos, el hacerlo terminará en fracaso. Para ello hay que diferenciar las metas, una orientación o un tema central de los compromisos. Hay que rechazar los compromisos compulsivos, del tipo “a partir de mañana todo esto será diferente”; y olvidarse del “creí que” y el “pensé que”.
Síndrome. Por último hay que evitar que el síndrome del empleado afecte al gerente, para esto, se diferencian las características de un gerente con el síndrome y de otro gerente emprendedor.
El gerente con el síndrome del empleado es dependiente porque necesita de alguien para tornarse productivo para trabajar; domina solamente parte del proceso; no es autosuficiente, exige supervisión y espera que alguien le indique el camino; no busca conocer el negocio como un todo; no se preocupa con lo que no existe o no está hecho; no quiere transformar las necesidades de los clientes en productos y servicios; no suele preocuparse en percibir el ambiente externo; raramente es agente de innovación; no desarrollar su red de contactos y establece bajo nivel de comunicación; y tiene miedo de errar y no lo considera como fuente de aprendizaje.
En contraposición, un emprendedor racional tiene un modelo que lo influencia; es proactivo; tiene iniciativa, autonomía, auto confianza y optimismo; ve todo el proceso; sabe fijar metas y alcanzarlas; valoriza obtener feedback sobre su comportamiento y crecer con éste para su beneficio; tiene fuerte intuición; sabe buscar, utilizar y controlar recursos; crea nuevas ideas y las lleva a cabo dentro o fuera de una empresa; y desarrolla sus propias redes.
Fernando Vigorena,
Director de Entrepreneur,
Consultores Gerenciales
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