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Juan Carlos López Mena
"Me eligieron porque nadie me puede objetar"
El dueño de Buquebús cuenta cómo será su ingreso a Aerolíneas Argentinas. El due dilligence y los planes para reflotar a la compañía. Inversiones y el nuevo rol de Marsans. La relación con el Gobierno.
Desde que de España llegaron señales claras de que se lo aceptaba como posible socio para entrar en Aerolíneas Argentinas, en la casa de Punta del Este de Juan Carlos López Mena se instaló una broma que se repite en la intimidad: "Capitán de mar y aire", suelen llamarlo sus hijos. Los herederos del dueño de Buquebus se permiten tomarse este tema de manera relajada porque no son parte de este nuevo emprendimiento. "Nadie de la familia va a estar conmigo en Aerolíneas Argentinas", asegura el empresario argentino-uruguayo. Y ese mismo estilo relajado es el que asumió López Mena tras el otro guiño que obtuvo, pero que vino de este lado del Atlántico, cuando desde Balcarce 50 dieron el visto bueno a su candidatura para convertirse en accionista mayoritario y presidente de la línea de bandera en manos del grupo Marsans desde 2001.
Hoy, cuando sus chances de entrar como socio local se van incrementando tras el visto bueno de la Argentina y de los dueño españoles, López Mena se anima a imaginar un futuro como titular de la aérea y con el management a su cargo. "Aerolíneas puede duplicar su facturación en un año y yo me tengo mucha fe y me siento capacitado para encabezar esa recuperación", le asegura a FORTUNA horas después de firmar el acuerdo con los españoles.
Según allegados al proceso de negociación, la entrada del empresario a la aerolínea se terminó de delinear hace pocas semanas tanto en Madrid como en la Argentina. Y muchas miradas se dirigen en este sentido hacia la zona de Puerto Madero. No es difícil imaginar que el ingreso de López Mena en Aerolíneas podría encuadrarse como otro paso en la estrategia del Gobierno que fue definida como proceso de "argentinización empresaria". Según algunos observadores, el modelo fue casi calcado de la operación YPF-Eskenazi. Incluso con algunas de las mismas dudas que generó el ingreso del banquero a la petrolera, por lo menos entre los gremios aeronáutico, "Argentinización no necesariamente es sinónimo de eficientización. Este es un negocio deficitario en el que hay que saber moverse", especula un gremialista aeronáutico. Otra de las incógnitas pasa por develarse cómo va a financiar esta adquisición el dueño de Buquebus.
DUPLICAR. López Mena nació en Villa de Parque y no tiene formación académica. Fue textil y, además de barcos y aviones, tiene campos, tambos y compañías de seguros. Luego de 30 años de experiencia en el negocio naviero, y si finaliza con éxito el due dilligence que acordó con sus flamantes socios españoles, será dueño el 37% de Aerolíneas. Por eso, Gonzalo Pascual, uno de los dueños de Marsans, aterrizó en Buenos Aires, el miércoles 7. Marsans mantendrá un 33% de la empresa y el Estado nacional aumentará su participación al 20%. El 10% restante pasaría a manos de los trabajadores (en acciones de propiedad participada), aunque desde Marsans no descartan una propuesta inicial que desdoblaría esa cifra: la mitad para los empleados y el restante 5% para algunas provincias. Lo cierto es que en manos públicas quedará un 30% de la aérea y en poder de los privados, un 70%. Y López Mena al frente del timón de la compañía.
Fortuna: Usted no tiene experiencia en el negocio aerocomercial. ¿Cómo llega a ser el candidato número uno para quedarse con Aerolíneas?
López Mena: Un gran pensador dijo "para realizar tareas imposibles, prefiero reunir a un grupo de hombres sin experiencia". Muchas veces la experiencia juega en contra y quien la tiene, por ahí, no se anima a encarar el desafío. Eso está escrito en la historia. Hoy, los expertos dicen que Aerolíneas no tiene salida. Y yo me tengo mucha fe para encarar una recuperación. Se puede hacer.
Fortuna: ¿Cómo planifica el management de la nueva empresa?
López Mena: La gente que está es muy buena y se va a quedar, tengo las mejores referencias. No está previsto sumar a nadie externo. Con Buquebus somos también operadores turísticos y mis propios empleados me cuentan cómo el personal de Aerolíneas defiende a la compañía. Ese personal no se toca. Desde el lunes 12, PriceWaterhouseCoopers y dos empresas más trabajan en un due dilligence que durará 45 días. Demorará menos que los due dilligence tradicionales porque PriceWaterhouseCoopers audita a Buquebus y a Aerolíneas desde hace 20 años: tiene los número más que claros. De esa valuación saldrá el precio que se pagará y será inapelable. Así tiene que ser: si no se entra en un tira y afloje que no corresponde entre socios.
Fortuna: ¿Qué impacto tendrá este paso en sus otros negocios?
López Mena: Este es un proyecto personal, por fuera de Buquebus, que es una empresa familiar. Aerolíneas está en crisis, pero tiene muchas oportunidades de rápido crecimiento. Sólo hay que recuperar la confianza del mercado y lo está haciendo. Hace 30 días que se cumplen los cronogramas de vuelos establecidos: es algo que vengo siguiendo muy en detalle. En un año creo que se puede duplicar el volumen de facturación de la empresa. Hay mucho para crecer en cargas y en cabotaje. Hay que hacer inversiones rápidas y traer aviones nuevos que ahorran mucho combustible.
Fortuna: ¿De cuánto calcula que tendrá que ser esa inyección inicial de capitales?
López Mena: Va a salir del due dilligence.
Fortuna: Algún calculo estimado debe haber hecho…
López Mena: La verdad, prefiero no hacer cálculos previos para no equivocarme. Pero ese monto de inversión no es tan importante como el plan de negocios rentable que comenzaremos a delinear no bien tengamos los números y se cierre la operación.
Fortuna: ¿Cómo logró que Marsans dejara la mayoría accionaria y resignara el management?
López Mena: Ellos pensaban vender todo e irse. Conversamos mucho con Pascual. Fueron reuniones muy largas. Pero en la primera, luego de dos horas, me dijo: "Contigo me quedo". Y yo le dije que si él se quedaba, yo compraba. Marsans conoce mejor que nadie a la empresa. Y se están jugando todo para recuperarla.
Fortuna: ¿Lo conocía ya a Pascual?
López Mena: Lo conocía, pero no tanto. Cuando operábamos en España nos cruzamos algunas veces. Nos caímos muy bien. Había hablado mucho por teléfono pero en persona fue diferente. Estoy convencido de que vamos a ser muy buenos socios.
Fortuna: ¿Por qué decidió encarar la inversión en Aerolíneas solo sin socios?
López Mena: Para hacer negocios soy un solitario por naturaleza. Si bien no descarto incorporar algún socio, será muy a futuro. Hoy, Marsans es el socio ideal. Entre los dos, más el Estado, que está y es un socio muy duro, ya somos suficientes.
Fortuna: ¿Considera que la compañía debe seguir adelante con la idea de salir a la Bolsa?
López Mena: No vamos a salir a la Bolsa. La decisión de Marsans de jugársela y poner más plata en esta instancia es heroica. Tengo el compromiso de invertir en partes proporcionales y con eso creo que no será necesaria la apertura al mercado de capitales. Al menos en el corto plazo.
Fortuna: Los gremios dentro de la empresa son varios y muchos de ellos muy duros. ¿Cómo se imagina encabezando la mesa de negociación?
López Mena: Tengo muchas esperanzas de que haya una excelente relación. Es muy importante para todos que así sea. No importa que sean combativos, es parte de la realidad que nos toca vivir.
Fortuna: ¿Cómo es su relación con el Gobierno? Muchos dicen que llega a este negocio de la mano del secretario de Transporte, Ricardo Jaime…
López Mena: A mí me eligieron porque nadie me puede objetar. Yo cumplo y tengo antecedentes perfectos con mis empleados, con la DGI, con el puerto, con todos. Mi relación con Jaime es muy correcta, formal. Es parco y yo también soy tímido. Nos vimos algunas veces y nada más.
¿CUÁNTO VALE? Nadie quiere hablar del precio de Aerolíneas hasta que termine el due dilligene. No se trata de un dato menor: es una cifra por la cual el Gobierno y Marsans discutieron en varias oportunidades. Claro, nunca se llegó a una situación como la actual, en la que hay que fijar un precio ante una operación de venta a un privado. Desde el Ministerio de Planificación Federal no dudan: el precio tiene que tomarse teniendo en cuenta los número oficiales de la empresa, o sea unos u$s 400 millones, según los últimos datos disponibles sobre el valor de la compañía. Así, López Mena no tendría que pagar más de u$s 148 millones. En Marsans calculan que la empresa vale al menos u$s 1.000 millones, para eso se basan en la cotización que se realizó hace tres años, antes del frustrado intento de salida a la Bolsa de la compañía.
En un año de facturación récord para el negocio turístico, como fue 2007, Buquebus tuvo ingresos de entre u$s 80 y 100 millones. En los últimos cinco años, un promedio de u$s 60 millones. En 2007, López Mena vendió todos sus negocios fuera del Río del la Plata. Buquebus España, que controlaba varias rutas de ferrys en el Mediterráneo, pasó a manos de su competidor Balearea por 40 millones de euros.
López Mena será presidente de Aerolíneas y su hijo se Juan Patricio, saltará de la vicepresidencia al sillón mayor de la naviera. "Tendrá que pasar mucho más tiempo en Buquebus. Nadie más de mi familia se sumará a Aerolíneas. Voy a estar yo y alcanza (risas)", asegura el empresario.
"Como hombre de negocios es brillante. Hizo de Buquebus una de las empresas de ferrys más importantes del mundo. Eso sí, nunca le gustó tener socios y las veces que los tuvo la sociedad terminó mal", asegura un empresario que lo conoce "de toda la vida". Dos de esas sociedades frustradas, por ejemplo, fueron con Del Bene, uno de armadores de buques más grandes de la Argentina, y con Kambara, un astillero japonés que se instaló en Uruguay y en el que se construyó el Eladia Isabel, el barco emblema de Buquebus que lleva el nombre de su madre. Amigos y competidores también destacan su cintura financiera. "Supo como contraer deuda para fondearse. Siempre recurrió a dinero de inversores y trabajó mucho con Caterpillar Financial, de Estados Unidos", explica un hombre de finanzas que conoce sus pasos.
Otro de los rasgos que lo destaca como empresario es su dureza a la hora de negociar y su frialdad. "Es muy difícil ganarle. Es muy hábil. Jamás grita ni se pone nervioso. Llama la atención la frialdad que le corre por las venas. Es inmutable. Ha puesto en jaque a varios de sus competidores europeos, como SA Containers, de Inglaterra, y Transmediterránea, de España. Es muy agresivo y su estrategia siempre se basa en buenos servicios, ofertas, precios bajos y generación de calidad", asegura un empresario uruguayo.
En Uruguay tiene una muy buena llegada con el presidente Tabaré Vázquez. "López puso todos sus barcos para que los uruguayos que viven en la Argentina viajaran gratis a votar. Eso fue decisivo en las últimas elecciones", aseguran del otro lado del charco.
Dicen que en la Argentina el propio López Mena reconoce que tiene contacto con el secretario Jaime, aunque destaca que es sólo eventual y en contexto de la relación entre un funcionario y un empresario del sector. "Nos vimos, pero no más de tres o cuatro veces en reuniones", asegura el naviero.
Además de los barcos y los aviones, el empresario invierte en seguros, tierras y propiedades. Su último emprendimiento en este sentido es la instalación de un tambo modelo y la compra de tierras en Punta Ballena, cerca de Punta del Este, donde vive. Allí, en una zona en la que la hectárea cotiza a razón de u$s 10.000, está levantando un complejo lechero de grandes dimensiones. "Está aprovechando otro de los temas pendientes que deja la Argentina. Y seguro que lo va a hacer bien", dicen en la zona. En esta ocasión, López Mena tampoco reparó en gastos: ya lleva invertidos al menos u$s 10 millones en su tecnificado tambo uruguayo.
"Se necesita mucho dinero para operar una aerolínea –destaca un player del sector aerocomercial–. López Mena sería un excelente presidente de Aerolíneas Argentinas. Si dudas, puede armar un equipo y hasta reflotar la empresa. Ahora también tendrá que demostrar que es un socio inversor que está a la altura de las circunstancias".