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EDITORIALES
LA INSEGURIDAD EN AMÉRICA LATINA
EUGENIO BURZACO
Diputado nacional del PRO
El reciente Foro de Davos regional que tuvo lugar en México fue también un ámbito propicio para evaluar cómo se ha enfrentado a la inseguridad en América latina, flagelo que va en línea de convertirse en una endemia social, que además de vulnerar los derechos básicos afecta al tejido institucional y ahuyenta la radicación de mayores inversiones en algunas naciones.
Un factor positivo que encontré en las reuniones de trabajo de Cancún fue verificar que se están actualizando las doctrinas para contener a los delincuentes. Por ejemplo, los diversos responsables de las áreas de seguridad ya se expresan con un enfoque más cercano a la "mano justa" que a los perimidos extremos del "pseudo garantismo" o de los anacrónicos autoritarismos de responder a la violencia "con más violencia". Ambas teorías tan opuestas, pero iguales en su ineficiencia para erradicar la inseguridad, han sido aplicadas regionalmente en diferentes períodos de la historia reciente. El resultado: América latina ha sido asolada por el aumento constante de la delincuencia y del delito violento por décadas.
La inseguridad es una espiral que se retroalimenta de la inequidad socioeconómica, las bajas oportunidades que tienen muchos jóvenes, a pesar de tener educación secundaria, de encontrar empleo formal, instancias que tarde o temprano afectan a la pobre estructura institucional, que debe actuar sobre este fenómeno. Así se obtienen policías mal remunerados y baja capacitación, carentes de tecnología y equipamiento para los nuevos desafíos del crimen organizado y el narcoterrorismo.
Los últimos años muestran algunas paradojas sugestivas, pero aún no se distinguen cambios profundos y definitivos en esta materia. El primero es que países como la Argentina, que solía tener mejores estándares de seguridad que el resto del área, va acercándose a los niveles de delitos violentos promedio del subcontinente.
El segundo contrasentido es que por más que la economía ha crecido en toda la región de manera significativa y los niveles de pobreza han disminuido, la criminalidad sigue en niveles muy altos lo que demuestra la multicausalidad de factores que inciden en el problema
La tercera paradoja es que el país con peores niveles históricos de delincuencia, que es Colombia, comenzó a bajar su nivel de delitos, en especial el número de hechos violentos. Esto ha sido producto de una política integral que ha atacado las causas estructurales que impactan sobre el delito y es un enfoque integral que debe servirnos de casos testigo para varios Estados de la región, en especial la Argentina.
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