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Año II N° 257 | Edición del 5 de mayo de 2008  
 
Nacionales | LAS SOLUCIONES DE LOS EMPRESARIOS
Rentabilidad: claves para revertir la caída
El sector industrial reclama inversiones y medidas claras para recuperar la baja en sus niveles de ganancias. Los planes y propuestas de los hombres de negocios. ¿El fantasma de otra devaluación?

Mientras la interna del campo y Gobierno parece lejos de resolverse, los industriales –cuyo papel fue casi el de mero observador del conflicto agrario– comienzan a alzar la voz y advertir sobre los peligros de la pérdida de rentabilidad de sus fábricas y a debatir sobre los caminos que se deben tomar para recuperarla. "La rentabilidad está por el suelo, pero por el suelo mal", enfatiza un empresario. Si bien el sector está en sintonía con muchas de las políticas del Gobierno, los balances del 2007 fueron más que elocuentes: casi todos marcaron caídas en las ganancias. Por eso, y aún en estricto off the record, comienzan a vislumbrase declaraciones que llaman la atención sobre las "demoras de Cristina" a la hora de cumplir algunas promesas preelectorales.
En esta coyuntura económica de baja de los niveles de ganancias, las PyMEs resultan las más afectadas, pero las grandes son las que levantan la bandera del reclamo. Es que los business plan trazados a fines de 2007 ya quedaron casi obsoletos como consecuencia de la caída de las ventas y la retracción del consumo, del fuerte impacto que tiene la inflación en los costos y de los aumentos salariales, con niveles del 30% que pocos esperaban para esta altura del año. "Es una pelea por nosotros también. Esto nos pega a todos", asegura un miembro de la cúpula de la Unión Industrial Argentina.
El debate sobre cómo recuperar la rentabilidad se da a todo nivel: planes claros y concretos para proponer a las autoridades; algunas medidas, sobre qué debierían hacer las propias empresas para mejorar sus números y hasta rumores crecientes que claman por una devaluación mayor del peso que sustente la competitividad.
"Perdemos con nuestro socio estratégico y competidor inmediato, Brasil, pero también con Asia y con casi todo el resto del mundo", detalla otro empresario.
Con todo, el reclamo principal, al menos ante los micrófonos, pasa por la mejora de los niveles de inversión. "Profundizar la inversión de largo plazo es crucial en un contexto de fuerte caída de rentabilidad", asegura Juan Carlos Lascurain, titular de la UIA.
CHICAS Y GRANDES. Un informe del Observatorio PyME, realizado en el tercer trimestre de 2007, revela que el 93% de los encuestados considera como su principal problema el aumento de los costos y un 79% la disminución de la rentabilidad. En 2008, según datos de la consultora Exante, el costo de la materia prima aumentó un 69% anual a marzo, mientras los precios mayoristas lo hicieron 15,5% y el IPC no oficial, 21%.
"La importación, en el caso de las textiles, contiene en parte la suba de precios porque lo que está aumentando fuerte son los costos de producción interna. En promedio, los costos se incrementaron 20%, y van a seguir subiendo. El control de la inflación es clave. Además se necesita crédito para la producción y certidumbre en materia de costos. Ese es el desafío del Gobierno", dice Emiliano Fitá, dueño de las marcas de indumentaria Wanama y Cook.
Para el inversor Eduardo Costantini, la inflación también es el tema central que afecta a la rentabilidad. "Por el lado de la demanda no hay problemas, hay poder de compra en la población y se vende muy bien. El tema viene por el aumento de los costos, como los sueldos. Habría que tratar de moderar el alza de precios. La inflación se reduce con políticas fiscales y monetarias apropiadas. También con una política salarial en la que exista diálogo entre empresas y sindicatos. Eso tiene que ir acompañado por una estrategia de administración del gasto", asegura el dueño del MALBA y Consultatio, quien se anima a compartir su propia receta: mayor eficiencia, con reducción de costos y mejor administración de las inversiones. “Tratamos de no disminuir los programas de producción pero revisamos todos los gastos, como los de publicidad”, dice. "El Gobierno tiene cada vez más conciencia de la situación. Si lo va a solucionar o no, es otro asunto", agrega.
Desde PAConsultores indican que, aún considerando los valores en dólares, se ve un incremento del costo de la materia prima del 65%, lo cual afecta también a las exportadores. "Este año se espera un incremento del 30% en sueldos y otro tanto en costos (10% real en el primer trimestre). Seguramente, el resultado de las empresas se verá alterado si no hacen algo al respecto", detalla Pablo Abram, director de la consultora (ver columna).
"La inflación se fue comiendo todo lo bueno que pasó para el sector luego de la salida de Convertibilidad. No podemos pretender los precios relativos de 2002, pero todo se precipitó", explica José de Mendiguren. "El tipo de cambio nominal se mantuvo y subió la inflación con claro impacto en el tipo de cambio real. La rentabilidad ha disminuido mucho", afirma.
La caída de la rentabilidad es una realidad no lineal que conviene analizar muy en detalle, sector por sector y hasta empresa por empresa. "El campo, más allá de conflicto, es un sector de alta rentabilidad. Sobre todo los medianos y grandes productores, por más que se enojen. Los sectores de siderurgia y molinos están muy bien. Lo mismo ocurre con agroalimentos", asegura un importante empresario bonaerense.
Según un informe de IERAL, el conflicto del campo impactó de lleno en la industria alimentaria, que cayó un 10,1% en marzo. La cifra, seguramente tendrá eco en la rentabilidad del segmento. "Hay sectores metalúrgicos que están mal, con chapas cada vez más caras y salarios con un 34% de aumento. Otros que no están bien son algunos segmentos textiles –no tanto por costos, sino por una competencia feroz–, y el sector energético, por las tarifas retrasadas", detalla el hombre de negocios.
Otro ingrediente de la receta empresarial para recuperar rentabilidad es mantener el tipo de cambio relativo bajando la inflación. "Esto se hace con un fuerte impulso la inversión. Pero eso implica muchas cosas, como previsión en la puja distributiva, una fuerte acción tendiente a la formalidad de la actividad y fuertes señales de que las reglas del juego son claras y definidas. También hay que generar financiamiento", enumera otro empresario.
Por su parte, Cristiano Rattazzi, titular de Fiat Auto Argentina, elige focalizarse en una tríada: productividad, eficiencia y competitividad. "Nosotros lo tenemos que hacer, pero el Gobierno también. Es obvio que se necesitan medidas claras. Así se hace en todos los países normales y así vamos a tener que aprender a hacerlo nosotros. Y si no, el peligro es claro: podemos entrar en espirales de devaluación e inflación. Y nadie quiere eso. Se necesita inversión e inventiva, y no es un imposible: sólo basta mirar lo que hacen Basso y Edival, que venden válvulas a todo el mundo sin importar el valor de dólar y los movimientos de la economía".
Como modelo a seguir, Rattazzi prefiere la eficiencia de países como Chile, España e Irlanda. "Tendríamos que mirarnos en ese espejo. Pero antes que nada tenemos que ver si nos gustaría o no ser España. Cuando uno habla con Cristina Kirchner es evidente que es una persona inteligente y ejecutiva. Tiene capacidad para hacer las cosas. Ahora, cuántas ganas tiene de hacerlas, no sé…", duda.
En los países más desarrollados, la rentabilidad está directamente asociada a la competitividad. En la Argentina, en cambio, la economía es tan cerrada y está tan aislada del resto del mundo que suele asociarse rentabilidad sólo a ganar cuotas de mercado interno y al tipo de cambio alto.
PLAN DE ACCIÓN. El plan del textil Guillermo Gotelli para recuperar la rentabilidad empresaria está basado en cuatro pilares: escala, precios relativos, productividad y crecimiento del valor de la producción. "La escala es fundamental. Para aumentar la oferta nacional se requiere financiación y reserva de mercado. Los países que lograron crecimientos sistemáticos de alta calidad usaron el mercado interno como palanca para el crecimiento de las empresas", explica.
El empresario asegura que es evidente el deslizamiento de los precios relativos que afectan negativamente la rentabilidad, en particular de los sectores transables. "En este punto, hay que eliminar distorsiones. Han aparecido elementos muy negativos en las operaciones que suben drásticamente el costo laboral, sin mejorar el ingreso de los trabajadores: juicios laborales, regulaciones y costos sindicales, entre otros", dice.
Gotelli cree que es necesario un programa que vincule la inversión pública con la productividad y opina que se debe acompañar la mejora de los términos de intercambio por el crecimiento de la demanda internacional agregando valor a la producción.
Planes al margen, cada vez parece haber más conflictos entre el Gobierno y uno de los sectores que más lo apoya. Los industriales está alineados con la política K, pero desconfían cada vez más de Cristina. "Lo que hay que entender es que si no aumentamos los precios, la rentabilidad se cae. Y la obligación de todo empresario es ser rentable. Entonces: o subo los precios, o me fundo, cierro la fábrica y despido a la gente", se defiende Fitá.
"El pacto social que prometió Cristina nunca se hizo", disparan desde una fábrica de metales pesados, "tampoco se promueve la generación de nuevas empresas. El tejido empresarial no aumenta y no hay más oferta que haga que bajen los precios. Eso es más rentabilidad para todos".

Sebastián Catalano, Informe: Victoria Álvarez Benuzzi y Cristina Mahne

   
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