JAVIER GONZÁLEZ FRAGA
"En ningún país se fija la rentabilidad por decreto"
El economista critica a Guillermo Moreno por los controles de precios, elogia el rumbo de las variables macroeconómicas
y explica por
qué se acercó a
Lavagna: "Plantea un progresismo superador al de Kirchner".
Pese a aprobar el rumbo macroeconómico, el economista
y ex presidente del Banco Central, Javier González Fraga,
subraya su inquietud en temas como la energía, el congelamiento
tarifario y las relaciones externas. A la vez, explica cuál
será su rol en el espacio político que está
desarrollando Roberto Lavagna: "Hace varios meses, me pidió
que participe en sus equipos técnicos y es lo que estoy haciendo.
Llevé mis ideas y encontré un espacio muy abierto,
con gente muy capaz. Es un ámbito de debate, como debiera
ser el país. Compartimos lo básico: Lavagna está
planteando un progresismo superador al del gobierno de Kirchner.
Tiene un compromiso real de luchar contra la pobreza, más
que un compromiso por manejar el índice de precios y decir
que con eso se la está combatiendo. No es conflictivo ni
autoritario y tiene tolerancia, que es la esencia del liberalismo
político. Pero no tengo ningún rol especial, no soy
su asesor ni voy a ser candidato a nada".
Fortuna: ¿Cree que Lavagna tiene chances?
González Fraga: Es un proceso largo y confío en que
él va a manejar bien la evolución política.
Las probabilidades de llegar a ser Gobierno no son altas pero tampoco
nulas y pueden crecer mucho el año que viene. Kirchner no
tenía muchas posibilidades un año antes de ser elegido,
como no las tuvieron Alan García en Perú o Felipe
Calderón en México. Nadie esperaba que Lula Da Silva
tuviera que ir al ballotage. La región está llena
de sorpresas, es muy impredecible. Por suerte, los analistas políticos
y los encuestadores han ganado en humildad. En los próximos
meses pueden pasar muchas cosas.
Fortuna: Algunos dicen que Lavagna está prometiendo como
candidato algunas cosas que no hizo como ministro.
González Fraga: Son temas que debe responder él. No
soy su vocero.
Fortuna: ¿Hubiera sido más provechoso hacer un pago
en efectivo en lugar de ofrecer un bono atado al PBI?
González Fraga: Más allá de que con el diario
del lunes en la mano todos sabemos mucho, no estoy tan seguro de
que eso sea así. De haber hecho un pago en efectivo y de
no haber posibilitado este crecimiento, hubiéramos caído
de nuevo en una crisis. En cambio, el compromiso de compartir ganancias
con los acreedores era éticamente más defendible y
razonable. Un pago en efectivo nos hubiera dejado muy atados al
Fondo Monetario, con muy bajas reservas y expuestos a cualquier
colapso del exterior. Aún cuando la solución elegida
nos salga unos dólares más, eso se puede producir
sólo porque nos sobran los dólares. Hay que pensar
que nadie, ni siquiera el Gobierno, imaginaba que íbamos
a crecer cuatro años al 8 ó 9%.
Fortuna: ¿Por cuánto tiempo más el Banco Central
puede seguir con la compra cotidiana de dólares y la esterilización
a través de Lebac y Nobac?
González Fraga: En primer lugar, creo que esa política
es muy positiva porque la moneda y el tipo de cambio ni son factores
de impulso inflacionario ni tampoco son frenos cambiarios. Esos
frenos, en países como el nuestro, se transforman en ciclos
que generan volatilidad. ¿Cuánto más puede
durar? Mucho, en la medida en que se siga dando cierta devaluación
del tipo de cambio nominal. Estamos ante una política cambiaria
y monetaria que obliga a devaluar un poco en términos nominales,
y estoy de acuerdo. No es que crea que la apreciación cambiaria
es mala: es positiva, pero siempre que obedezca a un aumento de
la productividad y no a la especulación. La Argentina todavía
tiene un desempleo del 10% y un tercio de la población en
situación de pobreza. No es momento de empezar a subir los
salarios en dólares generando dificultades competitivas a
las empresas. Necesitamos unos cuantos años más de
peso devaluado y tasa de interés baja, para seguir alentando
la inversión. Creo que el Banco Central está manejando
muy bien esta situación.
Fortuna: ¿Se puede mantener un tipo de cambio competitivo
sin impactar en la inflación?
González Fraga: Por supuesto. Creer que el Banco Central
tiene que tener un solo objetivo es una conclusión forzada,
surgida de un modelo matemático. En todo el mundo, los bancos
centrales tienen varios objetivos simultáneos en temas como
empleo, tasa de interés, tipo de cambio y otras variables.
Fortuna: ¿Es suficiente lo que está haciendo el Gobierno
en materia de inversiones? ¿La nueva agencia puede ser efectiva?
González Fraga: Celebro que la ministra Felisa Miceli empiece
a ocuparse de este tema y celebro que hayan convocado a Beatriz
Nofal, que es un lujo para este gobierno. Hay muchas cosas para
hacer para impulsar las inversiones. Una es avanzar en el arreglo
de la deuda con el Club de París. Otra es repensar la política
de congelamiento de tarifas, porque eso no sólo deja afuera
las inversiones atadas a la infraestructura y sigue generando incertidumbre
energética. Creo también, y esto va dirigido al secretario
Guillermo Moreno, que el país tiene que dejar de limitar
la rentabilidad empresaria a través de los controles de precios.
En el mundo capitalista en que vivimos, la rentabilidad de las empresas
la determina la competencia, no el Estado. Si vamos a establecer
niveles de rentabilidad por decreto, estamos cambiando a un sistema
socialista y regulado que ya no existe en ninguna parte, ni siquiera
en China. Otro factor pendiente para alentar inversiones es la inserción
internacional. La Argentina está perdiendo la carrera.
Fortuna: ¿Por qué?
González Fraga: Porque tenemos que hacer acuerdos comerciales
con muchos países. México o Chile ya nos sacaron una
ventaja casi indescontable. Un productor que se establece en Chile
tiene un mercado potencial internacional al cual puede acceder sin
aranceles 40 veces más grande que si se instala en la Argentina.
Los tratados de libre comercio (TLC) son una ventaja competitiva.
Nosotros nos entretuvimos con el Mercosur, con el que todavía
hay unas dudas enormes, y lamentablemente, eso hace que el crecimiento
de nuestras exportaciones, que fue muy bueno, sea menos rentable
para las empresas argentinas. Por ejemplo: Chile y la Argentina
exportan el mismo volumen de frutas, pero los chilenos ganan u$s
20 millones más que nosotros porque tienen mejores condiciones
para llegar a Europa.
Fortuna: El argumento oficial de que los acuerdos de precios son
transitorios hasta que crezca la inversión y con eso se cubra
la demanda, ¿le parece válido?
González Fraga: Eso no va a suceder inmediatamente. Mientras
la Argentina siga teniendo una producción de bienes intermedios
que crece al 20% y una oferta de bienes finales que crece al 8 o
al 9%, es inevitable que haya una presión inflacionaria.
Por otra parte, si uno compara al país con otros que han
sufrido una maxidevaluación, no estamos mal: estamos mucho
mejor que Rusia, Brasil, México, Indonesia o Ecuador.
Fortuna: ¿Por qué genera tanta preocupación
entonces el nivel de inflación actual?
González Fraga: La pobreza no depende de la inflación,
como dicen algunos. La pobreza depende de que se genere actividad
y que los pobres al menos puedan acceder a changas o a trabajos
en la economía informal. Es un tema político para
defender a los asalariados, a la clase media y así poder
colgar una frase en un discurso: "Pudimos bajar la inflación
al 10%". Yo le aconsejaría al Presidente que no diga
eso porque lo único que va a lograr es que se mueran de risa
los que saben que la inflación real no es del 10% y que el
país tiene dos inflaciones.
Fortuna: ¿Cómo ve la evolución del crédito?
González Fraga: Esta creciendo, tal vez no en la medida que
quieren las empresas. Los bancos también necesitan estar
seguros de que no vamos hacia otra crisis. Toman depósitos
a 30 ó 90 días y se animan a prestar a 6 meses; para
prestar a 2 años les tiembla el pulso. Hay que ir despacio.
Alfonso Prat Gay tiene razón cuando dice que lo que le hace
falta al sistema financiero para mejorar el crédito es tiempo.
Con los atajos ya probamos y está claro que nos salieron
carísimos. No se trata de que el Central invente una indexación
o que el Gobierno venga con un subsidio. Lo único realmente
importante es que los banqueros estén convencidos de que
hay una macroeconomía sólida.
Fortuna: Los bancos dicen que si no se pueden fondear a largo plazo,
tampoco pueden dar créditos a 20 años.
González Fraga: No es tan así. El mercado que acepta
los bonos más largos del mundo, el Eurodólar, funciona
con plata a un día. ¿Cuál es la diferencia?
Ese mercado es estable y desregulado. Por eso se animan a prestar
a largo plazo. No hay que hacer un gran tema del descalce de los
plazos.
Fortuna: ¿Por qué hay tanta uniformidad en el discurso
económico? ¿Todas las variables están tan controladas?
González Fraga: Lo macroeconómico está muy
bien. El superávit fiscal es holgado, la apreciación
del peso es moderada, las tasas de interés son razonables,
el sector externo está andando bien. ¿Quiere saber
qué me preocupa? Falta una política energética
que despeje la incertidumbre, hay un congelamiento de tarifas y
de precios, falta inserción comercial internacional y hay
una cierta inestabilidad política en lo sindical que a veces
se traduce en pedidos salariales delirantes. Estoy convencido de
que la Argentina no va a tener una crisis, como las que conocimos
en los próximos dos o tres años. Y por primera vez
en muchísimo tiempo vamos a crecer durante ocho años
seguidos. Ahora bien: no estoy tan seguro de que este crecimiento
vaya a estar acompañado de un combate de la pobreza si seguimos
gastando plata para que la clase media-alta siga teniendo gas barato
y esa clase de cosas. Hay que resolver esos temas preocupantes para
que, además de crecer, haya menos pobres.
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