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Año II N° 187 | Edición del 3 de enero de 2007  
 
Documento | Ránking de bancos 2006
La carrera por la expansión
Los buenos tiempos están de regreso en el sistema financiero: durante el año que termina no sólo aumentó la captación de depósitos y el otorgamiento de créditos sino que la rentabilidad superó por primera vez a la registrada en la Convertibilidad. El Macro, Galicia y las entidades de Ezkenazi hacen punta.

El 2006 parece haber sido el año de los bancos. Ganaron como no lo habían hecho desde la convertibilidad, volvieron a los mercados internacionales de los Estados Unidos y Europa, reforzaron la captación de depósitos y el otorgamiento de créditos al sector privado, alcanzaron finalmente a clientes relegados como las familias y los individuos, redujeron su exposición al sector público y la creciente normalización de sus patrimonios les permitió consolidar sus pilares fundamentales de rentabilidad.
A tan sólo cinco años de la crisis, el sistema financiero de la Argentina consolidó la su fortaleza y en un contexto positivo, hubo más ganadores que perdedores. Lo cierto es que el gran líder de los rankings de crecimiento este año resultó el ya referente de los bancos argentinos: el dueño del Banco Macro, Jorge Brito.
La entidad que preside logró los mejores números del año, con un crecimiento de 42% en su stock de préstamos otorgados y una extensión de 45% del patrimonio neto. Esto significa que casi duplicó su llegada a los individuos y que logró la mayor expansión de todo el sistema, aun cuando el estatal Banco de Córdoba y el BNP Paribas se destacan en la primeras posiciones con importantes incrementos en el otorgamiento de préstamos (no así en las variación de su patrimonio neto) .
El crecimiento anual del Macro no sólo superó a bancos de similar extracción, que también están en ascenso, como el Patagonia o el Hipotecario, sino también a los tradicionales pesos pesado del mercado: el BBVA Banco Francés, el Galicia, el Río, el público Nación y el saliente BankBoston (recientemente el Banco Central aprobó su venta al Standard Bank). Acordes con el sistema en positivo, todas estas entidades crecieron fuerte, pero ninguna logró superar la barrera del 20%; incluso el BankBoston retrajo su cartera de préstamos un 2 por ciento.
"El 2006 es el primer año que los bancos vamos a tener balances positivos contundentes. Desde 2002, que fue el punto más duro en el sistema financiero, cuando perdimos $ 20.000 millones de pesos en conjunto, la situación se ha ido revirtiendo y este año es un punto de inflexión importante, porque va a permitir prestar más plata y así sumar más actividad al sistema", explicó Brito. Hasta octubre, el sistema mostraba una rentabilidad de $ 3.500 millones.
Sin embargo, lo crucial del crecimiento es la sustentabilidad. "Es muy difícil que los bancos que recién pegan el estirón logren mantener un crecimiento tan impresionante en el tiempo. La curva tiende a aplanarse cuando a los años siguientes ese crecimiento descollante no puede mantenerse tan empinado. Es difícil crecer 60% dos años consecutivos", había aclarado el presidente de la Asociación de Bancos de Argentina (ABA), Mario Vicens, que representa los intereses de las entidades extranjeras.
Brito respondió con fuerza: "Me alegro que Enrique Cristofani (presidente del Banco Río) esté planeando duplicarse, porque nosotros crecimos cuando los Cristofani (por la banca extranjera) no le prestaban un peso a nadie".
ÉXITO. La descollante performance del Macro no es gratuita. Se construyó sobre la base de una muy cercana relación con el actual Gobierno, en una estrategia de posicionamiento que le valió a Brito una prominente figura pública que supo explotar por medio de la Asociación de Bancos Nacionales de Capital Privado (ADEBA), que también preside.
Los negocios le llegaron fácilmente. El propio presidente Néstor Kirchner le ofreció ser uno de los jugadores que ingresen en la administración de la reestatizada Aguas y Saneamientos Argentinos (AySA), para que no sea administrada por el Estado. Brito dijo no.
También conquistó los mercados internacionales: salió a cotizar un ADR (una especie de acción que cotiza en la Bolsa de Nueva York) por u$s 300 millones. Recientemente colocó un bono perpetuo a 30 años, con gran demanda de inversores extranjeros, por u$s 150 millones más, dentro de un programa de obligaciones negociables que lo llevará a emitir un total de u$s 400 millones en total. Por esos u$s 150 millones los inversores ofertaron más de u$s 1000 millones.
Además, Brito también se adjudicó el Nuevo Banco Bisel, en una licitación pública que fue por demás dilatada y polémica. Esta entidad era la última de las tres que el grupo francés Crédit Agricole había abandonado en mayo de 2002, luego de la crisis financiera.
Desde ese momento, había sido gerenciado por el Banco Nación hasta que el directorio del Banco Central decidió entregárselo a Brito, quien había presentado la mejor oferta con una cifra por encima de los $800 millones. Lejos quedó otro de los banqeros más apreciados por el Gobierno: Enrique Eskenazi, cuya oferta había alcanzado los $500 millones. De esta forma, de los tres bancos de Crédit Agricole, dos se convirtieron en Banco Macro y el tercero, el Nuevo Banco de Entre Ríos, quedó en manos para Eskenazi.
PRÉSTAMOS. En el ránking de los bancos con mayor stock de créditos, el Macro figura cuarto, con más de $ 3.200 millones otorgados, y comparte la posición con tres gigantes de la banca internacional: el Citibank, el BankBoston y el HSBC. El año pasado esa cifra sólo alcanzaba los $ 2.100 millones.
Sus depósitos suman casi $ 5.000 millones, lo que le valen el sexto lugar, compartido con el Credicoop. En cuanto a su patrimonio neto, guarismo que muestra la consolidación de una entidad, figura segundo, con $2.167 millones.
Pero Brito no fue el único que salió beneficiado en el 2006. Los bancos de Santa Cruz, San Juan, Entre Ríos y Santa Fe que agrupa Enrique Eskenazi también crecieron fuerte: en conjunto sus créditos crecieron un 37% y 15% sus depósitos y patrimonio neto.
Eskenazi es otro de los banqueros de diálogo muy fluído con la administración kirchnerista, ya que no sólo posee el la entidad en la que estuvieron depositados en un momento los ahora etéreos fondos de Santa Cruz sino que también obtuvo licitaciones del puerto de esa provincia a través de una empresa constructora de su propiedad, denominada Petersen, Thiele & Cruz.
En conjunto, sus bancos suman créditos por $ 3.118 millones, bastante más que el stock acumulado del HSBC y de los bancos Hipotecario y Patagonia. Sus depósitos suman $ 7.104, por encima del Credicoop, Citibank y hasta del BankBoston.
ETERNO N° 1. El resto del sistema también ganó este año. Todos los ránkings están liderados por el público Banco Nación, sobre todo porque tiene la mayor red de sucursales del país y porque sus créditos están subvencionados en gran medida por el Estado, lo que hace bajar las tasas de sus préstamos por debajo del promedio del sistema.
Pero a la hora de poner el foco sobre la banca privada internacional, la que más se retrajo tras el colapso de 2001-02, sobresale el desempeño del Citibank en el otorgamiento de créditos: su cartera creció un 35%, lo que representó un stock $ 1.000 millones más importante que al cierre de 2005. El Río también fue muy agresivo en este segmento, con un crecimiento de 23%, lo que significó casi $ 1.500 millones más de créditos otorgados. Ninguno alcanzó, sin embargo, el 42% que ostentó el Macro.
En cuanto a los depósitos, el Galicia fue uno de los mejor performance, con un crecimiento del 28%, que le valió superar la barrera de los $ 10.000 en stock. Lo mismo que el Río, que con su crecimiento del 25% arañó los $12.000 millones. El Citibank, el Patagonia y el Supervielle no se quedaron atrás: lograron crecimientos del orden del 25% en sus depósitos, lo que les significó una extensión de los plazos de su cartera de préstamos.
En este sentido, el crecimiento del Banco Nación fue verdaderamente significativo: tuvo un crecimiento de 35%, desde $33.000 millones a $44.000 millones. El aumento se debió a ingresos principalmente del sector público no financiero, aportes del Estado al Tesoro.
También el 2006 fue el año de la consolidación y fusión de marcas. El HSBC finalmente absorbió a la Banca Nazionale del Lavoro (BNL), por la que había pagado más de u$s 200 millones en 2005. La semana pasada, el BCRA aprobó la venta del BankBoston al sudafricano Standard Bank, que en el primer trimestre de 2007 deberá salir muy agresivamente al mercado para posicionar su marca entre familias e individuos. Esa operación, de la que también participan las familias Werthein y Sieleck, se había realizado exactamente un año antes, por u$s 180 millones.

 
Juan Beruti
 
Publicación semanal de Editorial Perfil S.A
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