Recursos Humanos
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STAFF GERENCIAL
Ejecutivos globales se buscan
La globalización de los negocios requiere aptitudes especiales entre los directivos que tienen que llevar adelante los objetivos de una empresa. El "contrato psicológico", el rol humanista y el empowerment. La comunicación y la relación con los empleados.
Los nuevos líderes tienen una serie de características diferenciales, aptitudes orientadas a hacer frente a una competencia mundial cada vez más intensa. Los nuevos ejecutivos son trabajadores de equipo, acostumbrados a ser parte de grupos de gerencia de alto nivel con personas de diversos orígenes culturales. Debido al hecho de que en las organizaciones globales el liderazgo colegiado será más aceptable que el enfoque autocrático, los líderes del futuro deberían cultivar una forma de tratar con la gente que sea con una "autoridad no autoritaria".
Las aptitudes relacionales son esenciales en el nuevo ejecutivo global. La destreza técnica por sí sola ya no es adecuada. Para ser eficaces en la economía global, los ejecutivos deben poseer conciencia estratégica de la situación socioeconómica y política de los países en los cuales trabajan, y mostrar vivo interés en ella. Para entender lo que sucede en el mundo que los rodea, los ejecutivos globales también deben poseer talento para la comunicación tanto verbal como no verbal.
CONTRATO PSICOLÓGICO. Los nuevos ejecutivos globales deben aceptar que el contrato psicológico no declarado entre individuos y organizaciones se halla en continuo flujo. La relación entre el dirigente y el dirigido no es lo que era antes. El consecuente clima de incertidumbre suscita necesidades de dependencia entre los trabajadores, que dan como resultado el deseo de contención de la ansiedad por parte de quien ejerce liderazgo. Este estado de cosas crea, sin embargo, una paradoja. En este mundo global, quienes pagan a los ejecutivos esperan que posean un alto grado de tolerancia por la ambigüedad. Pero al mismo tiempo, aquellos que están a su mando esperan de ellos la creación de un "ambiente de contención" seguro, que reduzca la ansiedad y la ambigüedad. Se pide a los directivos que sean faros de certidumbre en un mundo muy incierto.
En general, los líderes de mayor éxito desempeñan simultáneamente dos roles, uno humanista, el otro más arquitectónico. El primero consiste en cómo los líderes son visionarios, delegan poder y autoridad e infunden energía para inspirar y motivar a sus seguidores. El segundo supone estrategias para mejorar el diseño organizativo y recompensar adecuadamente la conducta de los empleados.
HUMANISMO. El rol humanista, dispensador de poder, es la esencia del liderazgo. La obligación primaria del líder es determinar a dónde debe ir una compañía, y luego construir entre los seguidores el compromiso de ir en esa dirección. No puede haber liderazgo sin visión, sin una descripción vívida y bien expresada de cómo ve el líder la organización en el futuro. Todos aquellos que se hallan bajo la esfera de influencia del líder deben alinearse tras su visión.
Se debe favorecer el ámbito necesario para la auto motivación de la gente. En esto es importante cómo el líder presenta la visión y que la misión sea inspiradora. Hablar simplemente de aumentar el caudal de los accionistas o poner de relieve el estilo de la compañía no es suficiente. Produce mucho más efecto encontrar un nicho en el mercado en el cual se pueda ser el mejor y luego decirlo.
La expresión empowerment se emplea a menudo en este contexto de la comunicación, tanto de la visión como de las expectativas. Hay, sin embargo, una pequeña trampa: los líderes que otorgan poder efectivo a sus seguidores no sólo expresan altas expectativas en cuanto a desempeño, sino que también confían en los colaboradores lo suficiente como para darles la información adecuada (minimizando el secreto) para la ejecución eficaz del trabajo.
Por desgracia, la delegación del poder a otros es uno de los campos en que los líderes pueden caer bajo la influencia negativa de los caprichos de su propio carácter. Aquellos adictos a la sensación de poder personal, por ejemplo, son incapaces de dar poder real a otros por temor a disminuir el suyo propio. Este tema del uso del poder –retenerlo frente a compartirlo– es uno de los aspectos que distingue al verdadero liderazgo del liderazgo disfuncional.
AGENTES DE CAMBIO. La calidad del liderazgo –la capacidad del líder para desempeñar los papeles descriptos– es de particular importancia en situaciones de transformación y cambio estratégicos. Los líderes no sólo deben preparar la organización (y a los individuos que la componen) para el cambio, y luego efectuarlo, sino que también deben mantener la innovación y el entusiasmo en la organización una vez culminado el proceso. Deben ser visionarios y poder levantar una construcción sólida sobre su visión originaria. Por definición, los líderes carismáticos son agentes de cambio.
El dilema del liderazgo es que los líderes de las grandes organizaciones deben hacer malabarismos con las fuerzas externas y con la poderosa corriente de su propio carácter y el de sus empleados. Desde luego, las fuerzas del medio ambiente juegan importante papel en la vida organizativa –cada industria tiene sus características particulares–, pero las organizaciones son microcosmos de la vida social humana, y subestimar el factor personal produce un análisis desequilibrado. Para bien o para mal, el estilo y el carácter de un director ejecutivo tienen considerable impacto sobre su compañía. Lejos de ser simples reactivos de una fórmula predecible, los líderes excelentes en su vital papel de catalizadores del cambio, tienen la capacidad de transformar las restricciones estratégicas en nuevos desafíos, influir sobre la cultura organizativa y proporcionar dirección.
Tales líderes saben que para que avance el proceso de cambio, cada individuo debe estar completamente comprometidos y dotados de verdaderos poderes, y creer que ellos o ellas son esenciales aunque no indispensables. Los empleados inspirados, con poder y libres para actuar se exigen a sí mismos y llevan a cabo grandes esfuerzos; tienen alto grado de compromiso y están dispuestos a asumir riesgos. Esta clase de actuación de parte de los empleados impulsa el proceso de cambio, y simultáneamente refuerza las nuevas bases de la organización. El plano del proceso de cambio es la identificación con las capacidades e ideales del líder y una visión compartida: los ladrillos y el cemento son la comunicación, la confianza y la recompensa.
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