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Año II N° 132 | Edición del 12 de diciembre de 2005  
Propiedades | Eje inmobiliario sur
Barracas y su nuevo paisaje reciclado
La renovación total de la vieja fábrica de Bagley es el punto de partida para el cambio de uno de los barrios más antiguos de la ciudad, y reforzar una tendencia: recuperar la vieja Capital.

Durante décadas un inconfundible aroma de repostería inundaba el barrio de Barracas. No hacía falta darse vuelta o mirar hacia los costados para saber que uno se encontraba sobre la avenida Montes de Oca al 100, más precisamente, frente a la fábrica Bagley.
Con el tiempo, la avenida que supo ser la arteria principal de la zona sur de la Capital y punto de referencia para la elite de los primeros años del siglo pasado comenzó a perder prestigio. El auge que tuvieron otros barrios de la ciudad, que atrajeron a los hijos y nietos de aquellos primeros residentes, y el cierre de varias fábricas e industrias de la zona fueron algunos de las causales de que el barrio entrara en un cono de sombras que le costó varios años poder revertir.
Hoy, y de la mano de varios proyectos inmobiliarios, el sur porteño (incluyendo San Telmo y Puerto Madero) trata de convertirse en el nuevo eje inversor de la ciudad. La idea es destacar su buena comunicación con el resto de la ciudad y por ser uno de las pocas zonas de Buenos Aires donde aún perdura el concepto de barrio. Casas bajas, calles tranquilas y pequeños comercios constituyen un valor agregado muy buscado y apreciado hoy en día por los inversores inmobiliarios.

NUEVOS AIRES. Después de que Bagley inaugurara su actual frente de casi 200 metros de largo, hace más de 50 años, un emprendimiento inmobiliario pretende volver a jerarquizar a Montes de Oca y aledaños.
En efecto, el grupo desarrollador Copelle, presidido por el doctor Abraham Lebensohn, puso la mira en esta zona con el objetivo de que tanto la avenida como el barrio vuelvan a resurgir para convertirse en ese referente de calidad que alguna vez fue. “Al enterarme que estaba en venta el famoso edifico de Bagley decidí visitarlo de inmediato y hacer una oferta (no revela cuánto fue el importe que pagó por la fábrica). El olor dulce de las galletitas fue uno de los factores determinantes para la compra. Recordé los mejores tiempos de mi infancia”, agrega.
Moca, viviendas creativas, es el nombre del proyecto inmobiliario de Copelle en la zona y que requirió una inversión de u$s 20 millones para su puesta en marcha. La idea es reciclar la vieja fábrica de galletitas (cuyo último dueño era la multinacional Danone), y construir 225 unidades de viviendas que incluye desde monoambientes hasta departamentos de uno a cuatro dormitorios. En total son 40.000 metros cuadrados que incluyen otros 18.000 cubiertos. El valor del metro cuadrado en cada unidad es de u$s 1.200.
Según el doctor Lebensohn, la idea del emprendimiento inmobiliario es que tenga “las características propias de un barrio cerrado”. Un parque de 3.100 m2 completa la propuesta inmobiliaria del nuevo complejo habitacional.
Por su parte, Adrián Kaplansky, director del grupo desarrollador, revela que en la etapa de pre-venta ya se comercializaron unas 85 unidades, el 40% del proyecto. El ejecutivo afirma que a mediados de 2007 comenzarán a entregarse las viviendas.
Una de las características que determinaron que la fábrica sea el edificio industrial elegido por Copelle para desarrollar su idea, fue la altura promedio de cada una de sus cinco plantas: 4 metros, una medida que se ubica muy por encima de que habitualmente se utiliza en las construcciones tradicionales. Otro punto clave en la elección del lugar fueron las columnas que sostienen los cimientos de la fábrica que a cada unidad le otorga un toque de exclusividad único en la decoración final.
Tanto Lebensohn como Kaplansky coinciden en afirmar que el proyecto presenta un estilo arquitectónico que permite combinar aire y luz con espacios urbanos bien consolidados como es la zona de Barracas.
Otro de los diferenciales por los que se destaca Moca son sus amenities. Biblioteca, microcine para 75 personas y hasta un centro cultural para 400 personas –que estará abierto a la comunidad– funcionarán en el nuevo edificio de la avenida Montes de Oca. Gym premium, dos piletas semiolímpicas (una cubierta), spa y jacuzzi, café y restó con delivery interno e intranet WiFi, entre otros servicios, conforman la variedad de propuestas para los propietarios del edificio.

DE HOSPITALES Y SEMAFOROS. “Soy el doctor Abraham Lebensohn, rosarino de nacimiento, médico de profesión y emprendedor de alma. Ante todo pienso que un buen desarrollista inmobiliario debe ser antes que nada un buen muy buen futurólogo y saber aprovechar las oportunidades que se le presentan”. Así, con estas palabras, el médico especializado en la construcción de hospitales integrales, las primeras torres de Belgrano y copropietario de la firma Autotrol, fabricante de semáforos, acostumbra a presentarse. Pero por sobre todas las cosas, le gusta resaltar su virtud de emprendedor.
En su encuentro con FORTUNA, cuenta que comenzó a desarrollar esa virtud en la construcción y equipamiento de los primeros hospitales integrales del país. Representaba además, a las firmas internacionales más importantes en la materia. “Fuimos los primeros en traer al país la fibra óptica”, destaca.
Acompañando a su padre y aún cuando cursaba sus estudios universitarios, Lebensohn realizó su primera operación en el sector inmobiliario. “Fue en Mar del Plata. Mi padre me pidió que lo acompañara al remate de un predio en el que pensaba construir un edificio. Cuando noté que ya no ofertaba más por que había llegado a su límite, le insistí que aumentara su oferta, que yo con unos amigos iba a poner la diferencia. Así lo hizo, y salió muy bien el negocio. Mi padre pudo construir su edificio y nuestra inversión dio buenos dividendos”, recuerda.
“Ahí empecé a incursionar en el sector de la construcción pero orientado al rubro hospitalario, que por la década del ’50 todavía no estaba muy desarrollado. En esa época fundé mi propia empresa, Alson, con la que comencé a construir los primeros hospitales integrales. Es una especialidad dentro del rubro arquitectura e ingeniería”, prosigue.
Los hospitales de Rosario, de San Nicolás y distintas clínicas públicas y privadas en el interior del país fueron algunas de los proyectos integrales que realizó Lebensohn junto a su equipo de colaboradores. También construyó el Instituto de Hematología de Córdoba, único en su especialidad en su momento.
A fines del los ’60 comenzó a interesarse en la fabricación de semáforos. “Incursioné en el tema por que no había todavía semáforos en el país. Sólo unos pocos sobre la avenida Santa Fe”, aclara.
Una visita a Munich para ver como funcionaba allí el sistema de tránsito, le permitió conseguir la representación para fabricar semáforos en el país. Así nació Autotrol S.A., la primera fabricante de semáforos en el país. “Todos los semáforos que hay en la capital y gran parte de América latina, son nuestros”, completa el médico. También incursionó en la construcción de centros de energía para Rosario, Cuyo y el litoral, entre otros negocios.

 
Claudio Corsalini
 
Publicación semanal de Editorial Perfil S.A
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